Massa, Kicillof y gobernadores protagonizaron la sorpresiva cumbre peronista

En un movimiento táctico de fuerte impacto político, la cúpula del peronismo nacional protagonizó este jueves por la noche una sorpresiva cumbre en la Casa de La Pampa, ubicada en el centro porteño. El cónclave hermético reunió tras más de dos meses a las principales vertientes del movimiento: el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el líder del Frente Renovador Sergio Massa, y el jefe de La Cámpora Máximo Kirchner.

El propósito central del encuentro fue ensayar una tregua en la feroz interna partidaria y unificar posturas legislativas de cara al debate del Presupuesto 2027 y la reforma electoral que impulsa el Gobierno de Javier Milei.

La cumbre estuvo coordinada y articulada por el jefe de la bancada peronista en el Senado, José Mayans. Además de la troika central (Kicillof, Massa y Kirchner), la cena de cinco horas contó con una fuerte impronta federal e institucional al congregar a los siguientes mandatarios y autoridades:

Gobernadores: Sergio Ziliotto (La Pampa), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y el senador santiagueño Gerardo Zamora.

Referentes del Congreso: Germán Martínez (jefe del bloque de Unión por la Patria en la Cámara de Diputados) y el dirigente porteño Juan Manuel Olmos.

El eje vertebrador que forzó la foto de unidad fue la feroz defensa de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Ante las intenciones del Poder Ejecutivo Nacional de suspenderlas o eliminarlas, los dirigentes peronistas advirtieron que la iniciativa oficialista representa una «trampa para la sociedad» destinada a licuar los mecanismos institucionales de ordenamiento de la oposición.

«No podemos entrar en un debate de si las PASO son caras o baratas porque estamos hablando del precio de la democracia», sentenció el pampeano Sergio Ziliotto al oficiar de vocero institucional del encuentro. Los presentes coincidieron en que, ante la inminente aplicación de la Boleta Única de Papel a nivel nacional, las primarias resultan vitales para dirimir los nuevos liderazgos de manera democrática y evitar rupturas definitivas de cara a las elecciones legislativas y la carrera presidencial de 2027.

Más allá de la rosca electoral, el peronismo unificó criterios respecto al proyecto de Ley de Presupuesto. Los bloques parlamentarios se comprometieron a condicionar su acompañamiento al diseño de partidas específicas destinadas a paliar el desfinanciamiento de las provincias.

Entre los puntos irrenunciables acordados figuran la exigencia del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, fondos de infraestructura para la reactivación de obras viales y viviendas, recursos de asistencia para personas con discapacidad y partidas de contingencia climática ante los impactos de los temporales regionales. Los asistentes expresaron una profunda preocupación por el persistente deterioro laboral, la crisis de la actividad productiva y el severo endeudamiento de las familias argentinas.

Aunque desde el entorno de los gobernadores aseguraron que la reunión se desarrolló bajo un clima de «madurez» y que «no se habló absolutamente de candidaturas», las distancias políticas quedaron en evidencia en los gestos cotidianos. Según testigos del encuentro, los reproches cruzados y la frialdad marcaron el pulso de la noche, graficado en el hecho de que Kicillof y Máximo Kirchner ni siquiera compartieron el mate.

No obstante, la imperiosa necesidad de conformar un «frente político electoral» amplio —que trascienda los límites tradicionales del Partido Justicialista— primó como estrategia de supervivencia. Con un Massa activo tejiendo lazos con el Círculo Rojo y un Kicillof enfocado en resistir desde la gestión bonaerense, el peronismo demostró que, a pesar de sus fracturas expuestas, todavía conserva una capacidad de acción coordinada frente a su principal adversario político en la Casa Rosada.

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